domingo, junio 24, 2007

POEMA M...

Poema M
I
La luz tiembla, tiembla la hoja de tu cuerpo, el silencio puro, se hace añicos, tu voz, es mi voz -dentro de mis labios mudos-
II
Las palabras gorjean poemas que hacen nido en las manos. Y yo soy el árbol donde hacen nido Soy el nido de ese árbol Soy el árbol Soy el nido.
III
Aspiro el perfume de tus labios. Esos labios que, bajo el ombligo me hablan de esperanzas. Tu vestido azul en el sofá es un fantasma sin cuerpo un etéreo deseo cumplido por nuestras manos recorriendo; Esas rutas imprecisas del alma.
CopyRightDerechosReservadosbajoley5898/02/05/06

sábado, junio 23, 2007

Tres Voces En el Oràculo...(De Eros)

I
Anoche, visitaba el templo Eterno de tus pechos, Alababa con grandilocuencia El sonoro despertar de tus soles, Abiertos capullos donde se resguardan Las hetairas casi puras, de tus ganas. Anoche, mientras en ti el oráculo que soy Hablaba, una luna temeraria, se hacia eco En tu voz y caía rendida; en esa cama.
II
Eres un jardín tan pleno. Un jardín multitudinario de sueños, Y en tu vientre, ese vientre mariposa, El néctar ansiado de ti, beben mis besos. Por eso te deseo. No te quiero estatua de mármol Ni efigie de piedra, te quiero viva y verde y aromada En el silencio cómplice de nuestros deseos.
III
Pitonisa mía, desenvuelta en tus artes, Adivinas mis ganas de mártir y santo y asceta, Y como sierpe, entregas la manzana de tu templo: Mi lengua se entrega, mis manos se vuelven agua, Mi boca mar, mi cuerpo, el habitado anhelo, Mi cuerpo y tu cuerpo; el jardín del Afrodeò Pitonisa mía, en el oráculo de Eros: Has convertido la muerte; en Inmortal deseo.
JoelLangarikaPuertoVallartaJaliscoMèxico
CRDerechosReservados-20/5/2006

lunes, junio 11, 2007

I
Tomando el té de las cuatro,
en la terraza del hotel,
el mediodía de tus ojos
como brazas en mi piel,
iluminaron las ausencias.
Entonces, dijiste algo,
apenas susurraste algo,
y en la arena, las olas jugando.
II
Las olas, cantan una canción
de amor y de esperanza.
La arena es como una cítara
que de cielos y poemas hablara.
Tus ojos, me cantan una canción
de amor desesperada, y
tu ombligo, me cuenta relatos
de noches venideras,
en la barca tan seda; de la cama.
III
Te quiero hoy,
en este instante en que desnuda,
tu ombligo en mi lengua arde.
Pero te quise ayer,
serena y virginal estatua,
en la terraza de .
la casa provincial encerrada.
Te quise mucho antes,
casi, niña, casi etérea, casi nada.
Porque, cuando en tu mirada
me encuentro; vibra mi alma.
Porque cuando en tu cuerpo
me adentro; existe mi alma.
Te quise hoy, te quiero ayer,
te estoy queriendo con los días,
que han de venir y fenecer.
JoelLangarikaPuertoVallartaJaliscoMèxico CopyrightDerechosReservadosMay/5/06

jueves, junio 07, 2007

El desamor....

El desamor se mide con oscuridades. Con cucharas de ausencia y gotas de nadie que caen por la ventana. Se mide el desamor con oquedades, esas donde los brazos abarcaban cuerpo y costumbres. Por eso, en este ejercicio bárbaro de olvidarte, me propongo firmemente, exhudar tu nombre en los minutos y sacar de mi voz tus recuerdos. Es todo. La casa gira entre horas fantasmales y la luna se ha quedado dormida en mis ojeras. Es todo. Todo el desamor que mis manos que gritan tu ausencia pueden abarcar. Joel LangarikaPuertoVallartaJaliscoMèxicoCRDreservadossep06
Amigos, estoy metido y mucho y con tanto placer en obras de benèficiencia para la comunidad LGBT en mi rancho marino.
He estado ocupado y no he podido visitar sus blogs o dejar algo por acà.
Ayer mièrcoles, fue todo un suceso el acto de beneficiencia, "Reveille" Gay Chorus from Tuczon, Arizona y seguiremos en esto! Porque no hay màs placer que ayudar a tus semejantes! saluos!

miércoles, mayo 30, 2007

DE LOS ADIOSES...

I
El recuerdo de tu nombre
es una tristeza larga,
una larga nube que pasa,
una lluvia de olvido, que no llega.
Porque tu nombre va armando
palabras en el tè de las cinco,
en la merienda nocturna,
y todos los nocturnos del mundo,
son tus ojos oscuros.
Tu nombre, es el recuerdo,
Y el adios, estos adioses, que voy
regando a diario; mis poemas.
II
Yo te quiero.
Con el amor que no quisiste,
con las palabras que te has negado,
con mis manos en el gràfito.
Te quiero niño o anciano,
con tus dèbiles orgullos y
tus secas làgrimas.
Con el poco entendimiento
de mis manos,
con la tesitura sùtil de la mañana.
Te quiero hoy, mañana, jamàs.
Porque nunca es una palabra eterna
y esa te pertenece.
Te quiero a todas horas y con las horas
puestas en el horizonte de tu lejanìa.
III
En estos adioses.
Las manos como pàjaros
le cantan a tu mediodìa.
Y los ojos, como cuervos,
van picando letras, para cegar
de tu nombre; toda la esperanza.
JoelLangarikaPuertoVallartaJaliscoMèxicoCRDReservados5/5/2007

martes, abril 17, 2007

Vértigo:
Dejo que las lunas diarias
se vuelvan poesía en tus ojos.
Que la lluvia temprana moje tu ombligo
que la altura de la que estamos hechos;
nos suelte y al caer, al llegar al piso:
La poesía que hay en nos, se haga añicos.
Altura:
Eres tan alto como el tallo ese,
del lirio de un día.
Tan alto, como la acera,
como la suela de mi zapato
que sigue tu sombra a diario.
Eres tan alto, con esa altura que
se prolonga con la soledad y
se expande con el amor de mis manos.
Yo, enano de un circo de abrazos,
miro hacia el cenit de tus ojos,
y pretendo -solamente pretendo-
ampararme al calor de tu mirada.
Caída:
Siempre caigo en el mismo lecho.
En el mismo espacio infinito.
En el suelo amoroso de tus pechos.
Porque al soltar mis alas al viento
me he quedado solo.
Por eso, recurro a un poema que apenas
han dicho tus labios, para hilar alas
con palabras y planear por tus espacios.
Porque en la caída, venceré el temor
que tengo cada vez, que te digo: te quiero.
JoelLangarikaPuertoVallartaJaliscoMèxicoCRDReservados5/06

lunes, abril 16, 2007

I
Me quito las alas.
Dispongo de la palabra
en el burò, en tu ombligo
en la rosa púrpura de tu cara.
Tu sonrisa es una fresca mañana
tus manos, odaliscas buscando;
el amparo de mi espalda.
Las ideas vuelan como moscardas,
La voz, ilumina como el día
Tus ojos, esa mirada, es el alumbre
Incesante del que pende mi nombre.
Me quito las alas. En el sofá tu cuerpo,
En el sofá tu desnudez mercenaria,
En el sofá; tú y yo pagando esa,
factura de la vida: La soledad.
II
Te quiero.
Sin premeditar palabra alguna
o verso hilado en la penumbra
de una llena luna.
Te quiero.
Porque no se hacer otra cosa,
más que, penetrar con las manos
palabras vírgenes y preñar versos.
III
Reconozco que he bebido tu voz.
Que he habitado tu conciencia,
Que hube hilado tus ojos con
la mañana diaria en mis ojeras.
Reconozco, tengo que hacerlo,
que, he, vivido tu vida como en un filme:
Con un final inesperado y sin comienzo
premeditado, en blanco y negro, a colores.
Porque cuando mi voz dijo tu nombre,
Me reconocí perdido
(...)
Irremediablemente Perdido
Y
Amorosamente Necesitado.
Joel Lang ArikaPuertoVallartaJaliscoMèxicoCRDReservados5/06