enredadera de arena
Abres tus ojos trigueña
esperando que llueva.
I
A media voz te dije:
Regreso.
Y me fui a recorrer las esquinas
de este mundo, con un sueño
en el bolsillo y un poema en las manos.
Estuve en las colinas suaves y verdes
de Euzkadi; pronunciando tu nombre.
Camine los puentes de Parìs, al acecho
de un mièrcoles tìmido de aguacero.
Dormi en el desierto de Fez, al amparo
de unos brazos negros y mercaderes.
Y en un vuelo sobre el Atlàntico
a media voz; pronuncie tu nombre.
Hoy, que he visto todas las esquinas
de estos sueños llamados ciudades,
que he estado como fantasma bajo
la misma luna y largas distancias;
Llego a tì, ajado y redimido:
Ha muerto el que se fue y ante ti,
azul como eres, verde como pretendes
airosa, clara como el agua, negra como
las noches sin estrellas; resucitas este
amor de raìz y principio, de ombligo
y eter, eterno; como tu nombre.
Al fin estamos de nuevo,
en amoroso anclaje; Vallarta.
Joel Langarika Puerto VallartaJaliscoMèxicoCRDReservadosagosto3/2009