I
La mañana viene lenta
da pasitos en la alcoba
se instala; se asombra.
Tú, en tu desnudez de olas
acaricias los sueños que;
apenas despiertan.
En tu ombligo deje olvidado
un verso escrito por mis labios.
II
Que sol tierno el que avanza
por la almohada.
Tu noche se desmorona y se esconde
bajo la suave cama.
El nudo que nos ata,
ese abrazo
ese nudo impostergable
ese beso venidero
y
la desnudez de las sombras:
Acarician tu mirada.
III
Desnudo obejeto de mis deseos:
Rayo de luz que ilumina
los espejos y aprisiona
el tiempo.
En la almohada
tus cabellos
y
en mis manos
tus muslos:
El reló de tu vientre
me dará la hora exácta
para levantarnos los deseos.
Joel Langarika PuertoVallartaJaliscoMéxicoCRDReservados2008sept93842